¿Cómo Rezar el Rosario?

El Rosario está compuesto por veinte “misterios” (acontecimientos, momentos significativos) de la vida de Jesús y de María, divididos desde la publicación de la Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, en cuatro “rosarios”.

El primer “rosario” comprende los misterios gozosos (lunes y sábado), el segundo los luminosos (jueves), el tercero los dolorosos (martes y viernes) y el cuarto los gloriosos (miércoles y domingo).

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Se enuncia en cada decena el “misterio”, por ejemplo, en el primer misterio: “La Encarnación del Hijo de Dios”.

Después de una breve pausa de reflexión, se rezan: un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria.

A cada decena del “rosario” se puede añadir una invocación.

A la final del Rosario se recita la Letanía Lauretana, u otras oraciones marianas.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén

Dios te Salve, María, llena eres de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Letanías de la Virgen

Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!


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Las oraciones

Para empezar con el pie derecho el día, debemos rezar la oracion del padre nuestro, y la oracion al despertar. Hacer la oracion del credo es algo que todo cristiano debe realizar, pues de esta forma, conoceremos los frutos del espiritu santo.

Rezar oraciones milagrosas cuando nos sentimos agobiados puede hacer auténticos milagros, y nos ayudará a sentirnos bienaventurados.

Podemos acudir a san judas tadeo cuando nuestra carga sea mayor, y dirigir una oracion a santar marta, cuando tengamos huéspedes y queramos atenderlos bien.

Para finalizar el día, podemos rezar una oracion magnificat, y antes de dormir una oracion en la noche.

Si buscas un acercamiento a Dios, el salmo 23 es uno de los más importantes de la Biblia (www.salmo23.org). Una oracion a san benito siempre es una buena opción para los momentos de soledad y tristeza. Y es que los cristianos siempre debemos cumplir con las 7 obras de misericordia corporales, un mandato de Jesús hacia los demás.

Un Santo importante en la cristiandad, especialmente en las regiones de América, es la santa muerte, sin embargo si buscas un santo más tradicional, san antonio de padua puede colmar tus expectativas.